Estrella del cielo, Madre de bondad,
tu eres el consuelo de la humanidad.
Excelsa Señora, tierna y bella flor,
milagrosa aurora de piadoso amor.
Símbolo de puras virtudes sin par:
Reino de dulzuras, joya del altar.
En ti corona que oprime tu sien:
es red que aprisiona la esencia del bien.
Eres Reina y Dueña de gracia y candor,
y el alma cruceña se funde en tu amor.
Bendícenos, tierna Virgen oriental
y tu luz eterna nos libre del mal.